
Nos hemos ido a tomar algo. He sentido una impotencia terrible, al querer hacer algo y no poderlo hacer. En el Madison, no sé si ha sido por el calor, me ha dado un bajón de tensión. Al verlo venir, le he dicho a una amiga que me pidiera azúcar. Más o menos se me había pasado cuando hemos salido a la calle, pero caminaba que parecía estar flotando. En el Metropol, mis amigos me han dicho que me sentara y pidiera una Coca Cola. Me he sentado, pero he tomado otra cosa. Entonces ha aparecido ese ángel, lo tenía a menos de medio metro y quería desearle que pasara una buena noche, pero no podía moverme. Entonces he sentido la impotencia al no poder levantarme rápidamente para ir a darle dos besos, para mirarle a los ojos y susurrarle lo guapo que estaba.
Al marcharnos, unos minutos después, he tomado la dirección que ellos habían tomado un rato antes, pero no les he visto, quizás porque no tenía los sentidos al 100%. Finalmente, en vez de ir a tomar vinos a los bares de mi pueblo, he preferido quedarme en casa a recuperarme de alguna manera. Y le he escrito para decirle por qué no le he dicho nada más que "hola", y para desearle lo que me hubiera gustado decirle antes.
Es una putada, que pase la persona a la que adoras en cuerpo y alma y no poder decirle ni las buenas noches, porque un sudor frío te cubría el rostro en ese momento y eres consciente de que si haces algún movimiento brusco quizás vuelvas a sentir la tensión en la cuerda floja.
Supongo que le veré esta noche.
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