
Hoy he venido antes a SD, pero he llegado un cuarto de hora más tarde a la oficina. Tenía que lavar el coche, al menos por fuera. Al llegar a la rotonda, he visto a dos personas torcer hacia un lugar. Ya sabía dónde iban y con quién se iban a encontrar. ¡Afortunados ellos, que le ven todos los días! Aunque donde iban esta tarde era un lugar diferente. Una parte de mi alma, invisible por supuesto, se ha escapado para ir tras ellos.
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