
Acaban de decirme que me marche a casa. La verdad es que estar aquí y escuchar petardos, matasuegras y los pitidos de alguna barraca hacen que me sienta más fuera que dentro. Así que finalmente me han dicho que puedo irme a casa.
Yo creo que es lo mejor. Al menos en mi casa no me dejaré tentar por algo de lo que podría arrepentirme después.
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