miércoles, mayo 12, 2010

Casi las dos

Sobre las once me he echado a la cama, he estado un rato leyendo, pero mi mente se ha puesto a divagar para detenerse en una imagen, en la imagen de un recuerdo agradable de cierta persona. Unos minutos después me encontraba dormitando y casi ya en el mundo de los sueños, hasta que he abierto los ojos repentinamente para descubrir que no era la primera vez que me quedo dormida con la lámpara de la mesilla encendida, el portátil sin apagar (aunque éste se apaga solo después de un tiempo, para ahorrar energía o algo así), el libro encima... He terminado levantándome porque necesitaba escribir algo...

Me voy a la cama, porque fluyen los recuerdos de él y, por eso, es un buen momento para dormir.

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