
Siempre he llevado móvil de tapa por comodidad, pero ahora, al llevar la Blackberry en el bolso, sé que me arriesgo a que se me raye la pantalla, así que a las siete he salido en busca de una funda para el móvil. He estado en la tienda más de lo que debería, sobre todo porque de vez en cuando miraba hacia la puerta y pensaba: "Ya podía pasar, si la funda del móvil viene a ser algo que no me importa mucho". Así que he ralentizado el tiempo allí. Quería una funda roja, a sabiendas de que mi móvil no cabía, después ha probado una funda negra y he mirado con horror mi móvil atrapado en ese pequeño ataúd fúnebre y al final me he llevado una funda fucsia. Me incomoda la funda, pero todo será por que no se raye la pantalla.
Ya podía haber pasado en ese momento, ahora que ha salido el sol... Lo importante de ir a esa tienda de móviles y no a otra era su proximidad física, saber que unas puertas más allá posiblemente se encuentre él.
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