Este libro lo tomé como mera curiosidad, porque lo tenía al alcance de las manos y porque el personaje me pilla demasiado cercano. Lo que no esperaba es encontrarme ante un ensayo que desmiente todos los pilares ideológicos religiosos creados hasta ahora en esa pequeña ciudad riojana. Se hace pesado por la ingente cantidad de notas a pie de página del libro, aunque no me cuenta nada que no sepa.
Como mera curiosidad, uno de los nombres que se le atribuyen a Santo Domingo de la Calzada, aparte del de "(primer) ingeniero", es el de pontífice. "Pontífice" significa literalmente "el que hace puentes" (de ahí que al Santo Pontífice, es decir, al Papa, se le llame así porque metafóricamente quiere decir que es el que crea puentes que unen lo terrenal con la Santidad).
Lo que pone en duda el libro es algo que para mí y muchas gentes de la zona es bastante obvio: que Santo Domingo nació en el pequeño pueblo burgalés de Viloria de Rioja. Según el libro, habría un Villoria en la Calabria italiana en el siglo XI (siglo en que vivió Santo Domingo de la Calzada) y que nuestro famoso santo llegó desde allí.
Otra de las cosas que llama la atención es que intenta atribuir al milagro del gallo y la gallina una solución alquímica con base de mercurio por la que el animal muerto podría levantarse a cacarear estando muerto. En realidad, yo siempre he creído que los milagros religiosos tienen un razonamiento científico. Me atrevo más a creer, por tanto, en el motivo alquímico que en la fe religiosa.
Y, en el mismo milagro, se pone en duda que fuera del propio Santo Domingo, ya que parece ser, según este libro, que es copia de otro milagro del señor Santiago que obró en Toulousse (Francia) en el siglo XI. Lo interesante es que los dos santos se disputaban la santidad de las gentes. También existe el mismo milagro en Barcelos (Portugal), de ahí los famosos gallos típicos portugueses. Recuerdo que la primera vez que fui a Portugal (a Coimbra concretamente) me contaron la leyenda y me eché a reír diciendo que ya me la sabía. Era clavada a la leyenda calceatense.
El libro cuenta que Domingo intentó entrar en los monasterios de Valvanera y San Millán de la Cogolla (donde era prior Santo Domingo de Silos) y no le permitieron la entrada, así que se volcó de lleno en ayudar a los peregrinos que marchaban a Santiago, no sin antes aprender el arte de hacer calzadas de San Gregorio Ostense, obispo italiano que había venido a ayudar por una plaga de langostas. Y en el yermo terreno de la Ayuela comenzó a construir un puente, primero de madera, luego de piedra, después la calzada que va desde Santo Domingo hasta Nájera, incluso se cree que pudo participar en la inicial construcción del puente sobre el río Najerilla, levantó el hospital de peregrinos de Santo Domingo, construyó un huerto y un pozo...
Y empezó a cortar encinas con una hoz. Dice el libro que esa hoz está en la catedral de Santo Domingo. Yo nunca la he visto. Otro milagro es que amansó a unos toros.
Se supone que murió el 12 de mayo de 1109, de ahí que su fiesta se celebre el 12 de mayo.
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