
-¿Me has llamado?
-Sí, mira, hoy salgo una hora antes.
-¿Y eso?
-Porque son fiestas.
-Vale.
Cuando me marchaba al mediodía, todo el mundo iba con los petos de fiestas. Parada en el semáforo, observaba a la gente vestida con trajes multicolores... Me afecta en que durante dos días no tengo que trabajar, pero no considero esta fiesta más que como algo ajeno: la suelo contemplar desde fuera. Otro cantar hubiera sido si a los cuatro años no me hubiera ido a vivir a otro sitio y hubiera seguido viviendo aquí.
Al venir a las cuatro, un grupo de gente de fiesta se han plantado delante del coche. He empezado a reírme, pues eran mis quintos. He seguido conduciendo, mientras buscaba un sitio donde meter el coche. Algo más adelante, otro coche bastante familiar. Mi mente ha pensado automáticamente: "Ya podía aparecer". Me pregunto si estará trabajando o estará celebrando el comienzo de fiestas. Apostaría por lo segundo. No lo sé, pero en ese momento le he sentido muy cercano.
Se escucha a la gente disfrutando por las calles. Ya sólo faltaba la charanga, aunque los carneros estaban esta mañana abajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario