sábado, mayo 29, 2010

El origen de las momias


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Isis
Una historia de amor en el Antiguo Egipto, la de Isis y Osiris, da origen a la embalsamación de los cadáveres que se convertiría en toda una tradición en los siglos que llegarían después. El de Isis y Osiris es uno de los mitos más importantes del Antiguo Egipto.

"La diosa Isis y su hermano Osiris se amaban ya desde el seno materno, desde siempre. Se casaron y habrían sido felices, de no ser por el envidioso de Seth, que se interpuso entre ellos.
Fue Osiris, cuando reinaba en Egipto, quien enseñó a los hombres a cultivar los campos. Y para ello emprendió un largo viaje por tierra, pues la Humanidad era entonces salvaje y las gentes se comían las unas a las otras. Osiris les enseñó, entre otros cultivos, el de la vid. También les mostró la manera de hacer vino...
Osiris no sólo enseñó a los hombres a hacer vino. También les dijo cómo debían alimentarse y les dio leyes con las que regirse para vivir en paz, los instruyó en el respeto a los dioses y les regaló la música y la alegría de vivir. Después partió a otras tierras más lejanas para proseguir con sus buenas enseñanzas en los reinos de otras gentes que le necesitaban. Pero, mientras tanto Seth, deidad de la fuerza bruta de lo tumultuoso y lo incontenible, señor del mal y las tinieblas, dios de la sequía y del desierto, que le odiaba por su popularidad y por el amor y la veneración que todos le profesaban, instigó a algunos amigos suyos para concebir un malévolo plan. Obtuvieron en secreto las medidas exactas del cuerpo de Osiris y construyeron un cofre, una especie de sarcófago de maderas nobles ricamente adornadas donde el divino cuerpo encajara perfectamente. Cuando Osiris regresó, Seth le ofreció un gran banquete, al que fueron los setenta y dos conspiradores. Pero no Isis, que por ser tan inteligente se había percatado de la confabulación y había advertido a su esposo.
Cuando Seth dijo que tenía preparado aquel preciosísimo cofre para quien cupiera exactamente en él, los comensales se fueron introduciendo uno por uno, sin que, como era de esperar, ninguno se ajustase perfectamente a sus medidas. Entonces Osiris, que estaba maravillado por las bellas maderas y los adornos de oro, dijo: 'Permitidme probar a mí'. Se introdujo y, como encajaba, afirmó: 'Mío es para siempre'. Y Seth, que esperaba el momento, saltó sobre él, cerrando la tapa bruscamente y sellando de inmediato con clavos y plomo fundido el ataúd.
El cofre de Osiris fue arrojado al Nilo, donde el dios Hapi lo recogió y lo arrastró por las aguas hasta la costa fenicia. Allí quedó detenido en un arbusto de tamarisco, que creció hasta convertirse en un enorme árbol que conservaba incrustado en su tronco el ataúd con el cuerpo. Enterada Isis de la traición, deambuló por toda la Tierra en busca de Osiris para darle una sepultura digna. Y lo encontró, y lo llevó de nuevo a Egipto. Allí Seth lo descubrió, abrió el cofre y despedazó el cuerpo en catorce trozos que esparció por el Nilo para que sirviera de alimento a los cocodrilos. Isis tuvo que ir en busca de cada una de las partes viajando en su barca de papiro. Poco a poco fue recuperando el cuerpo y, cuando lo tuvo reunido, lo reconstruyó, excepto el miembro viril, que no había aparecido. Con la ayuda de Anubis, lo envolvió en cera aromatizada y perfumes, y lo embalsamó. Así surgió la primera momia, que quedó escondida en un lugar oculto, secreto, esperando a que todo el cuerpo estuviese completo, con el falo, para reunirse de nuevo ambos amantes".

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