viernes, mayo 28, 2010

Semanas eternas

Se me ha hecho esta semana eterna. Y, para colmo, no hace un buen día como para disfrutar de él. Sin embargo, cuando regresaba hace un rato de Correos, me ha parecido ver su coche y me ha alegrado el simple hecho de saber que podía estar tan cerca.
Le echo de menos y, paradójicamente, no comprendo cómo puedo echarle tanto de menos.

Y la próxima se me hará más eterna aún. Es lo que tiene cuando te quedan unos días para coger vacaciones. En Tokio hay hoy 19º, el cielo está nublado y el verano (húmedo, eso sí) coincide con el de aquí.

Me gustaría verle antes de irme. Aunque estoy segura de que le escribiré todos los días, aunque no todo lo que escriba le llegue. Algo sí, claro.

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