
"Todos los hombres somos seres solitarios, pero es mejor recorrer el camino en compañía".
La de hoy es una de esas noches en que doy vueltas a la cama y, sin más, las lágrimas empiezan a recorrer mis mejillas y se pierden en la oscuridad de la noche. Por todo y por nada. No hay una explicación, es una especie de desahogo silencioso que quizás necesitaba. Y después parece como si me hubiera quitado piedras de plomo de la espalda. De repente siento las mariposas revoloteando en el estómago y me siento más solitaria que nunca.
Todos duermen y yo me encuentro entre dos mundos, sin estar del todo en uno o en otro. Intento cruzar el umbral hacia el mundo de los sueños, pero esta noche me resulta imposible pegar ojo, pese a que siento los párpados cansados, abotargados, deseando cerrarse en los próximos minutos.
Hoy me siento la persona más solitaria del planeta y eso me da pánico porque en estos momentos desearía compartirlo y no tengo a nadie a quien decírselo.
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