
Ahora sí que comienza la cuenta atrás. Intento no pensarlo, pero la mente vuela.
Me llegará un paquete urgente posiblemente mañana con los vuelos y los hoteles. No me han dado el teléfono de mi contacto en Japón, ya que allí existe algo que se llama Ley de la Intimidad (aparte de la Ley de Protección de Datos, que también existe).
Por otro lado, hoy es uno de esos días en que necesitaba piscina al mediodía, aunque como todavía no la hemos abierto me he tenido que conformar con una ducha fría. Aunque tenga mucho calor, lo prefiero. El sol da alegría...
Y me he acordado de él, sobre todo cuando estaba en la calle y he visto a alguien cruzar, alguien cercano a él.
Creo que me voy a echar unos diez minutos.
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