
Las cosas se ven de diferente forma durante el día que durante la noche. Recuerdo que anoche, al final, conseguí cerrar los ojos recordando su mirada y me sentí un poco más reconfortada. Y me dejé arrastrar hacia el mundo de los sueños.
El insomnio es algo mental, porque cuando piensas que debes dormir es cuando no consigues pegar ojo y eso saca los nervios a pasear. Das vueltas y vueltas bajo las sábanas y puede que aparezcan fantasmas que tenías escondidos desde hace mucho tiempo, como ocurrió anoche.
Cuando he despertado, ni siquiera recordaba lo que me costó dormir. He visto el sol y he sonreído, he abrazado al nuevo día y lo de anoche se difumina a mi espalda como si sólo se tratara de humo.
A veces necesitamos desahogarnos. La oscuridad es propicia para sacar de dentro todo lo que nos corroe, todo lo que nos duele, todo lo que nos hiere. Es una forma de limpiar el alma.
¿Por qué esta mañana me he levantado tan contenta…? Me da la sensación de que ayer limpié mi alma, por eso hoy no quedaba nada negativo.
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