domingo, mayo 09, 2010

Los colores de la tarde




He llevado a Yoguito a la calle porque no hacía más que llorar. Era ese momento después de llover en que los aromas a mojado embriagan todos los sentidos, el final de una tarde que se ha quedado preciosa, la tarde perfecta que a mí me gustaría compartir con cierta persona.
Cuando estaba en ese parquecito he recordado el viejo matadero que entonces había allí, el inmenso árbol que nunca se talaba y que aún permanece; el momento en que tiraron el matadero que estaba derruido y la inmediata reconstrucción de un parque al que suelen venir niños de vez en cuando y en verano suele haber gente mayor que se sienta para descansar del paseo. Cuando hay fuegos artificiales es el lugar que mejores vistas da, aparte de mi casa y las otras casas que están en esa parte de la calle. Entonces sí que suele llenarse de gente.
La panorámica es magnífica.



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