Me voy a tumbar en la cama a leer y me encuentro a Yoguito usurpando mi cama, mi hueco de la cama, como quien no quiere la cosa. Otras veces se tumba en medio de la cama con las patas para arriba, como si fuera un marqués. Al final, siempre le tengo que quitar. El perro tiene un cestaño para dormir, aunque es obvio que prefiere las camas.
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