
Estaba leyendo sobre la cama, pero me veo que no tardaré en dejar el libro a un lado, apagar la luz e imaginar su sonrisa. Esa sonrisa que tanto me gusta, que tanto contagia, que tanta luz irradia... Le recuerdo sonriendo y eso, a su vez, me hace sonreír.
Además me gusta cerrar los ojos mientras su imagen prosigue en mi memoria incluso mucho después de haberme embarcado en el mundo de los sueños.
Ese ángel...
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