
Se mueven las palabras a ras de la suave brisa de una noche de mayo, palabras que se inspiran en su mirada angelical, en su sonrisa magnética, en esa voz que hechiza.
Al fondo suena una triste campanada solitaria, anunciando la media de una hora que ya pasó.
Se mueven las palabras de amor que no han sido pronunciadas en una única dirección. Se guardan esas palabras en un corazón que late con fuerza, a la espera de la llegada de los sueños o historias imaginarias donde esas palabras tengan libertad para ser pronunciadas.
De fondo quiere sonar la suave balada del silencio.
Ahora... es un momento único. Siento la magia, su magia. Insto a mi alma a volver a soñar con él. Una vez más. Una noche más. Unas horas más.
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