jueves, mayo 20, 2010

Pánico a la noche

Me gusta ver atardecer sobre la torre de la catedral. Como ahora, cada poco, salgo a la puerta suelo ver cómo cambian las luces de posición, lentamente...
Siento nostalgia, una nostalgia terrible de algo que nunca he tenido. Y, sin embargo, eso que echo en falta me aporta enorme felicidad. Sentir es así, querer a alguien tanto nos supera...
No quiero que anochezca. Temo a la noche. Últimamente me cuesta dormir, tardo tanto en adentrarme en la dimensión de los sueños que no quiero que oscurezca. Creo que me gustaría compartir con él todos los anocheceres, desde ahora para siempre, no volverme a sentir la persona solitaria que anoche se aquejaba del terrible insomnio. Quiero que sea algo tangible, algo que no se agote cada noche, no tener que recurrir a las imágenes de los recuerdos como un somnífero para poder dormir, sino poderle tocar y quedarme dormida en sus brazos.
¡Qué extraña nostalgia! No quiero que llegue la noche porque temo a las sombras.

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