
Me apetecía verle. Pero hoy no estaba, aunque sí que estaban las personas que habitualmente suelen ir con él.
A veces, simplemente, me apetece verle, me apetece que vuelva a fluir la magia que suele rodear a esa persona. Y quizás con sólo ese minuto consiga volver a sonreír.
Sólo que no suelo tener suerte.
Y a veces el sentimiento se sobrepone al sentido común.
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