Esta mañana, cuando venía en el coche, iba haciendo fotos del paisaje que me rodeaba. Cuando me he levantado el sol era un disco de color rojo que hacía daño a los ojos, pero cuando venía ya había aclarado el color y era anaranjado. Me encanta mirar el paisaje actual, con la sensación de pulcritud que queda después de la cosecha. Y entre los colores dorados, a veces resaltaban los campos verdes de las plantas de patatas o quizás el amarillo intenso de los girasoles.
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