Hoy he pasado por las tiendas de chinos y he visto al Maneki Neko. Desconozco si es también un gato típico chino, pero en Japón era habitual verlo en todos los sitios. No me traje ningún gato de éstos de recuerdo porque no me gustaban, me parecía algo demasiado infantil, no sé... Pero eso no quita para que no hable de este gato característico japonés. El Maneki Neko a mí como viajera en Japón me daba la bienvenida, pero no sólo sirve para dar la bienvenida a los de fuera, sino que está cargado con mucha más simbología. Es un gato de la suerte en todos los sentidos.
Maneki Neko en japonés significa literalmente “gato que saluda”, “gato que te invita a pasar”. Si tiene la pata derecha levantada atrae la prosperidad y el dinero; si es la izquierda la que tiene izada, da la bienvenida (habitualmente éste es el que se encuentra en las tiendas japonesas).
Dependiendo del color también varía su significado: el verde significa seguridad en el hogar; el blanco simboliza suerte en los negocios; el azul quiere decir que se cumplirán los sueños; el rojo trae el éxito en el amor; el amarillo simboliza el dinero y la buena economía; el negro evita la mala suerte y aumenta la felicidad; el rosa lleva a elegir a la persona con la que contraer matrimonio.
Cuenta la leyenda que, en el siglo XVII, vivía un sacerdote en un templo muy pobre de Tokio. Pese a que era muy pobre, compartía sus escasos alimentos con su gato Tama.
Llego un día en que se desató una terrible tormenta y fue entonces cuando pasó por allí un comerciante muy rico que se guarneció de la lluvia bajo un árbol que se encontraba cerca del templo. Durante un rato no pasó nada, pero de repente el comerciante miró al templo y vio al gato que le hacía señas con una pata para que se acercara al templo. Cuando el comerciante se acercó al templo, un rayo cayó sobre el árbol donde se había guarnecido. Agradecido, el comerciante trabó amistad con el sacerdote. Éste y su gato nunca volvieron a pasar hambre.
Me gusta la leyenda, pero realmente el gatito no me gustaba. La mayoría de los que vi eran blancos o dorados.
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