Ésta es, quizás, la más aburrida de las tres películas de la trilogía, a mi entender, quizás porque todo apunta al juicio. Pero es cierto que, como en el libro, la intriga sobre si la sentencia va a salir favorable a la protagonista o no sigue enganchando (por supuesto, ya conocía el final).
Como siempre ocurre, en la película se saltan muchas historias que aparecen en el libro, como, por ejemplo, que Erika Berger es contratada por un enorme periódico sueco de tirada nacional, que las amenazas siguen y que los hackers piratean todos los ordenadores del periódico hasta descubrir al que le escribe amenazas (en la película las amenazas se toman como un medio para apartarla del caso Lisbeth Salander). Otro ejemplo es que Mikael Blomkvist se lía con Monique, la policía, y que Salander sigue enamorada de él, pero lo da como perdido.
Tampoco voy a contar el argumento, ya lo conté en su momento y está claro que el libro siempre está más completo.
Termina la trilogía y, por fin, se ha hecho justicia.
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