domingo, agosto 01, 2010

Doha (الدوحة), Qatar


Puerto Deportivo de Doha
Cuando fui a Japón no tenía previsto pasar más de unas pocas horas en el aeropuerto de Doha, pero las circunstancias del destino, el retraso de la salida del avión desde Madrid y la salida del avión de Qatar Airways a Japón cuando nosotros aterrizábamos en Doha, me llevaron a conocer la capital de un país que a mí me sonaría a chino de no ser por el motociclismo.
Porque hasta aterrizar en Qatar, yo sólo conocía de aquel país el circuito de Losail, el único circuito de motociclismo que se recorre de noche, con todo el gasto que esto conlleva, y que dio inicio al mundial 2010 de motociclismo. Si mal no recuerdo, este año las condiciones adversas en climatología (llovía torrencialmente) hicieron que muchos pilotos se retiraran de las pistas sin acabar la carrera. Y, si la memoria no me falla, ganó Valentino Rossi.
Hasta esa primera semana de junio en que yo aterrizaba en Qatar con una hora de retraso es lo único que conocía de aquel país peninsular que limita por un lado con Arabia Saudí y, por el otro lado, con el Golfo Pérsico.
Cuando, en el aeropuerto, nos llevaron al mostrador con tanta calma, ya de noche, yo miraba con cara de circunstancias a la mujer árabe que me estaba sellando el visado. Su cabello estaba cubierto con un velo negro de seda y su rostro no se encontraba oculto. Su rostro me recordó a las mujeres musulmanas de los Cuentos de la Alhambra de Washington Irving.
Cuando esperábamos al autobús, pensé que era poner al mal tiempo buena cara y busqué los beneficios que conllevaba conocer, a rasgos generales, la capital de un país nuevo, el primer país árabe que mis pies pisaban en la vida. Tenía 24 horas por delante para saborear los aires del desierto.

Hotel Al-Morouj Inn, Doha, donde nos alojaron
Ahora, casi dos meses después, me río de aquella estrambótica situación en la que me vi inmersa durante unas horas. Lo que mejor recuerdo es el calor, un calor de más de 50º, que caminabas dos pasos y estabas sudando. Jamás he pasado un calor tan horrible ni en los peores veranos españoles, ni cuando estuve un mes de agosto en Roma hace unos años. No, aquello hay que vivirlo para saber lo que es el calor de verdad.
Recuerdo el mar de color esmeralda. Pensé: 'Si es que parece artificial'.
Cines en el Centro Comercial
Había enormes descampados donde en un futuro construirán seguramente. Muchos edificios estaban rodeados de grúas y muchos otros rascacielos eran completamente nuevos, enormes y modernas estructuras de acero y cristal que quitaban la respiración. Mi mente lo registró todo y pensé en las imágenes que había visto de Dubai (EAU); para mí, Doha está siguiendo el ejemplo de Dubai y de ahí tantos edificios nuevos, tantos espacios dedicados a la construcción, tantos rascacielos a medio construir… Se ve que el petróleo da mucho dinero.
Ritz-Carlton Doha Hotel
Otro de los aspectos donde se ve la pasta gansa es en los vehículos que conducen: demasiado nuevos, demasiado potentes, demasiado caros… Es una pena que no viera una gasolinera a ver a cuánto estaba el fuel.
Sentí el machismo de ese país en mis carnes, cuando algunos hombres me miraban los brazos desnudos con una mueca de desagrado. Hay que entender que yo iba en tirantes y sus mujeres van tapadas hasta las muñecas (si es que no llevan guantes), pese al calor. Les ves vestidos con marcas internacionales, aunque éstos son los menos, porque allí se viste con el traje-sábana blanco desde la cabeza a los pies. Eran pocos los que no lo llevaban. Las mujeres sólo llevan el velo, que puede ser de seda por lo fino que parecía. Si llevaban el rostro descubierto es porque estaban casadas. En cambio, las había que el mismo velo lo llevaban cogido a la altura de la nariz y enganchado a la parte del velo que caía sobre la frente, por lo que sólo dejaban ver los ojos; éstas eran solteras.
La historia de Qatar se remonta a la Edad de Piedra, cuando el clima en la zona era más templado que en la actualidad. La célebre cerámica de Mesopotamia se descubrió aquí, apuntando hacia la expansión de un comercio regional en el Golfo Pérsico.
La pesca y, hasta 1930 en que su comercio se redujo drástricamente, las perlas fueron los pilares del comercio de Qatar, junto a la ganadería ovina y caprina en el interior del país. Esta forma de vida se transformó con el desarrollo de la industria de hidrocarburos. Como tercera potencia mundial en reservas de gas, el petróleo y el gas se convierten en los mayores contribuyentes al PIB del país, y esto se utiliza para diversificar los intereses del país en diversas y variadas actividades.
A través de la visión del Emir, el jeque Hamad Bin Khalifa Al-Thami, Qatar es hoy un país altamente desarrollado y vibrante, que se ha convertido en anfitrión de numerosos eventos de índole mundial, mostrando al mundo sus grandes infraestructuras de última generación en los campos de la industria, el comercio, la educación, la cultura, el ocio y los deportes.
Los viajes y el turismo se han desarrollado rápidamente, al igual que los proyectos inmobiliarios. La Perla de Qatar es uno de los proyectos de millones de dólares, convertido en punto de referencia para la construcción del siglo XXI.
Sheraton Hotel
Doha se asienta en una amplia bahía en la costa este de Qatar, llamada Corniche. Desde el Museo Nacional, alrededor del perímetro de la bahía, se puede contemplar el conjunto de torres y y brillantes rascacielos del centro de negocios de Doha, empequeñeciendo la pirámide del Hotel Sheraton, que domina el panorama.
Recientemente, la ciudad ha sido testigo de una extraordinaria explosión de desarrollo. Numerosos proyectos se anuncian cada mes, cada uno aparentemente mayor que el anterior. Uno de los mayores proyectos es el destinado al sector educativo, un complejo de 2.500 acres en el extremo oeste de la ciudad. Allí se ha erigido un enorme campus formado por varias universidades y otras instituciones educativas. Otro complejo nuevo es la Ciudad Deportiva, en los alrededores del inmenso estadio internacional Khalifa, corazón de los Juegos Asiáticos de 2006.
La extensión de impresionantes edificios y frondosos parques que bordean la Corniche hace difícil recordar que Doha en sus inicios fue poco más que una aldea reservada a la pesca y recolección de perlas. Su gama de azules, verdes aguamarinas y las aguas poco profundas de la bahía es lo primero que llama la atención a los visitantes.

Entrada al City Center
Uno de los pocos lugares donde se podía estar en aquel día caluroso era el City Center, en la zona oeste de la bahía de Doha, un inmenso centro comercial, que atrae diariamente a 50.000 visitantes, y en doble en fines de semana. Gracias al potente aire acondicionado de aquel centro comercial, sobreviví a aquella jornada en la capital de Qatar.
City Center por dentro












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