
Hoy es uno de esos días pesados en que me apetecería tumbarme en una hamaca y no pensar en nada. Lamentablemente no ha podido ser así porque la obligación me ha llevado por otros derroteros. Pero sólo han sido unas horas. El resto ha sido un día tranquilo y la noche será también tranquila, porque no tengo ganas de fiesta y eso equivale a decir que esta noche no estaré en Ezcaray. En estos momentos me apetece tumbarme en la cama y leer hasta quedarme dormida.
A veces se necesita esa tranquilidad.
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