
Aún no había amanecido cuando regresé a casa, creo que el reloj marcaba las seis. Hoy toca más fiesta. Y el tiempo acompaña. La primera vez que he abierto los ojos ha sido porque mi hermano pequeño ha dicho: "¿Las doce son aún?". Me he dado media vuelta en la cama y he seguido durmiendo. Pero sentía una quemazón por dentro que me ha obligado a levantarme: esta mañana me hubiera bebido todo el agua de la piscina.
Esta noche más.
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