
"El mundo se movía frenéticamente y lo único que permanecía inmerso en la quietud era una pequeña mariposa. Luego la mariposa comenzó un frenético vuelo, y el mundo quedó inmerso en una profunda calma".
Es un gran pensamiento para irse a dormir, sobre todo porque la calma me hace evocar a una persona muy querida. Y, como el sutil aleteo de una mariposa, pliego mis alas en dirección a los sueños.
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