viernes, agosto 27, 2010

Tarde de verano...

Se supone que yo debería estar a las cinco en las piscinas. Empiezo con que he llegado a casa a las 16.30h., que hemos estado hablando de algo de esta mañana que no me apetece contar, no hasta que no sea definitivo, mientras sea una ilusión sólo será una ilusión (una ilusión que me ha llevado a hacer muchos cálculos).
Después me he puesto el bikini y me he dado cuenta de que tenía que depilarme. Luego he estado buscando una bolsa de playa que me compré el año pasado y he tenido que ir a buscar una silla para encontrarla encima del armario (aún me falta llenarla).
Y además tengo diez minutos caminando hasta las piscinas, ya que mi padre me ha dicho que se llevaba el coche (y yo el todo-terreno, no). Así que le he dicho: "No te preocupes, cogeré la bici o iré caminando". Y bien, lo que iban a ser las cinco serán las seis. Pero hoy no me iré a la cama sin probar el agua de las piscinas públicas. Es cierto que no ha hecho buen tiempo los fines de semana y que por las tardes a última hora no apetecía entrar, pero es que hoy, casi terminando agosto, será el primer día de este verano que me baño allí. No ha habido otras ocasiones...
Tengo aún que preparar la bolsa... Que me esperan allí. Creo que la entrada cuesta dos o tres euros, pero ni siquiera eso sé.
Me estoy acordando de la estrella de esta mañana. Ni siquiera me he parado a pensarlo, lo he hecho y ya está (lo considero un hecho inocente, en mis dedos iba el cariño hacia esa persona). Y en ese momento le he sentido muy cercano. No puedo hacerlo más veces. Una vez puede pasar. Si lo repitiera podría intuir quién deja las huellas dactilares en su coche, y no es plan.
En fin, puedo seguir escribiendo en las piscinas. Ahora he de irme a tostarme bajo el sol.

No hay comentarios: