miércoles, agosto 18, 2010

A ver si acaba agosto

Agosto es un mes que pasa raudo y veloz. Se ve un exceso de gente en todos los sitios. Vayas donde vayas: la plaza está llena, el frontón está lleno, las piscinas están llenas, la ermita está llena... En los miradores hay gente. Y a cualquier hora del día, aunque yo ni siquiera estoy aquí para comprobarlo, pero lo sé.
Dos amigas, de vacaciones que están, han venido a buscarme a la oficina a las 18.01 h. de la tarde. Muy cucas ellas, pues yo acababa de mirar el reloj viendo que ya terminaba mi jornada laboral y entonces he escuchado la puerta y he mirado al cielo: siempre aparece alguien cuando te tienes que marchar. Pero esta vez eran mis amigas. Ellas saben mi horario actual, así que han venido cuando acababan de dar las seis. Sabían que, hiciera lo que estuviera haciendo, hoy podía esperar y que me terminaría marchando, primero a tomar algo y luego a ver los partidos (que han brillado por su ausencia).
Huele a fiesta. Mañana a esta hora estaremos a punto de escuchar el cohete de fiestas.
Realmente tengo ganas de que termine agosto. Y eso que el 29 cojo otra semana de 'vacaciones'. Sigo prefiriendo la rutina del resto del año, aunque ver tanta gente me alegra, pero también me gusta un poco la tranquilidad de siempre, ver las mismas caras de todos los días, y verle a él, claro. He perdido la cuenta de los días que no le veo. Es que acabo de recordar que en agosto del año pasado no le vi en ningún momento (creo), que pasaron dos meses hasta que volví a encontrarme con él.

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