
Es un buen momento para marchar. Algunos de mis amigos están jugando al póker en las piscinas. Otros disfrutan de una cerveza bajo la sombra de los añosos árboles de la ermita, donde pronto llegarán los mosquitos. Así que tengo para elegir.
Lo que realmente me apetece es tumbarme en un mullido césped, no importa dónde, con esa persona especial. Y sentirme en paz con el mundo.
Creo que iré a las piscinas.
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