jueves, agosto 19, 2010

Deseo imperante


Sólo hay que pararse un instante a pensar en nuestras vidas y en las vidas de las personas que están a nuestro alrededor. Reflexionar por qué cada día se quiebran relaciones. Por qué el amor ya no es lo que era.
La falta de compromiso impera en nuestro tiempo. La gente ya no se compromete, no asume responsabilidades, tiende a lo efímero, a lo fugaz. Crece la superficialidad. Hay enormes lagunas y mayores vacíos. Vacíos de todo. No sólo no hay compromiso en las relaciones sentimentales o sociales, sino que ha desaparecido prácticamente en todos los niveles. Por supuesto, hay excepciones.
Me entristece observar cómo la mayor parte de la gente, más o menos joven, ya no cree en el amor. Yo misma había dejado de creer en el amor, hasta que he vuelto a sentir sus alas en carne propia de un tiempo a esta parte y no puedo negar la evidencia.
Pero en ese sentido hay un egoísmo creciente. La gente ya no sabe compartir y ni siquiera se digna a aprender cómo se hace. Ha desaparecido la fidelidad, la lealtad a una única persona. La gente no sabe querer… Hoy en día impera el sexo. Todo es sexo.
No se profundiza en nada. Pero hay más. Existen los sentimientos. El amor ya no es lo que era, aunque siempre hay excepciones.
Observando mi trayectoria sentimental desde hace unos años, creo que soy una de las últimas románticas que quedan en el mundo. Y encima él no lo sabe y supongo que tampoco quiero que lo sepa.
Existe el amor en el momento en que una persona es consciente de que existe. Es uno de los pocos sentimientos que nos brinda una extraña energía que no podemos abarcar.
Aún queda esperanza. Si existen cuatro personas en el mundo que crean en el amor, aún queda esperanza. Queda la esperanza de que el amor no está aún en vías de extinción.

No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios
¡¡¡Ya no puedo seguir así!!!
Ya no puedo...
mi mente no quiere pensar
no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos,
aquella paciencia de todos tus actos,
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina,
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aún ¡¡¡te sigo extrañando!!!

(Mario Benedetti)

Lo que más deseo en el mundo es conocerle. Pero no de una manera superficial. Quiero saber quién es él de verdad.
Poder confiar en él con la certeza de no fallarle y sernos sinceros el uno al otro. Aspiro a crecer con él, a que me contagie su grandeza, a que le contagie mi optimismo ante el mundo.
Amarnos..., sin reservas, incondicionalmente.
Vivir intensamente cada instante con él y compartir con él todos los días especiales.
Tener siempre sus abrazos, sus besos y sus miradas y que él tenga los míos.

Él es lo que más deseo en el mundo, sin lugar a dudas.

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