
Las tardes se pasan rápidamente cuando sólo se trata de dos horas. Pero realmente me gustaría ver a una persona, descubrir su luz, su nobleza, su magia, imaginarme sus alas invisibles tras su espalda y rozarle las mejillas, mirar sus ojos oscuros y ver todo lo mejor que se puede descubrir en el mundo.
¡Qué ganas de verle...!
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