
Adoro los viernes, sobre todo las tardes cálidas como hoy. Esta tarde haré lo que ayer tenía tantas ganas de hacer y no puede llevar a cabo porque se echó el tiempo encima. Apetece y el tiempo acompaña. Aunque me gustaría compartir todas esas sensaciones con una persona. Me gustaría mostrarle lo que ven mis ojos en esas horas mágicas y me gustaría que permitiera mirar a través de los suyos.
Adoro los viernes de verano, porque siempre da tiempo a hacer muchas cosas. Las tardes son más alargadas, más tiernas, van encaminadas a los sueños.
Y los sueños de los viernes conllevan una magia infinita.
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