jueves, agosto 12, 2010

La dulzura no está escrita

A veces, cuando me acuerdo de él, vuelvo a 'ver' la dulzura que le rodea. Es una dulzura contagiosa, cargada de ternura y bondad. Es como... 'comer' caramelo líquido mientras cierras los ojos y lo saboreas lentamente, intentando retrasar un poco más el momento final en que el caramelo se haya difuminado.
Adoro su manera de entornar los ojos y adoro esa mirada que aún le brinda mayor dulzura. Adoro escuchar esas palabras que fluyen de sus labios como si fueran de miel, escuchar ese timbre tan sensual. Adoro cada rasgo de su rostro, cada mechón de su cabello, cada gesto, cada roce...
En verdad que es una persona muy dulce. Tengo tal deseo de verle...

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