martes, agosto 17, 2010

C'est l'amour!

Cuando le veo me siento 'tocada', colecciono esos momentos que luego tardan en llegar. Y cuando rememoro esos pequeños encuentros, a medida que pasa el tiempo y no sé nada de él, es entonces cuando vuelvo a sentir la magia.
Los días pasan y, a medida que sigo sin saber nada de él, pienso a menudo en él, intentando que su imagen no sea velada por las brumas de quien empieza a olvidar un rasgo, un gesto, una palabra, un momento. Y no deseo olvidar nada de él, porque él es una de las mejores 'cosas' que hay en el mundo.
Miraré a las estrellas esta noche y les pediré que me guíen hasta él de nuevo. Y se lo pido a las estrellas porque son cómplices del azar. Las estrellas saben mis secretos y en las estrellas rememoro a menudo nítidamente su imagen. Y entonces llega el efímero instante en que te sientes algo más feliz.
Si hoy pudiera pedir un deseo... me gustaría compartir un momento del tiempo con él. Ese momento previo a dormir, en que termina el día, en que dejas las preocupaciones y los problemas en la puerta de entrada (posiblemente para volver a recogerlos por la mañana), asomarnos al cielo y contar estrellas. Y sentir nuevamente la magia. Mirar su sonrisa, escuchar su voz y abrazarle fuertemente, no vaya a difuminarse.
Todos los humanos necesitamos que nos abracen, pero hay abrazos y abrazos. La mayoría sirven para reconfortar, para animar, para apoyar... Yo quiero un abrazo suyo para concienciarme de que él es de carne y hueso, para comprobar si tiene alas en la espalda, para escuchar los latidos de su corazón, para acariciar los pliegues de su espalda...
No debería querer tanto.
Hoy es un día lleno de luz. Parece mentira que me hubiera sentido triste hace unas horas. Pero cuando digo que pienso en él y vuelve la tranquilidad no son palabras fútiles, que realmente ocurre. Él me hace sonreír, incluso cuando no está. ¿No es maravilloso sentirse 'tocada' por un ángel de carne y hueso?

C'est l'amour!

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