viernes, agosto 06, 2010

Eso que se llama AMOR y que tanto cuesta decir

Amor es una de las pocas cosas que dan sentido a nuestra vida. Cuando llega, vemos las cosas de diferente manera porque nuestros ojos miran de otra forma. Sin amor, todo es más oscuro, más siniestro, más vacío.

El amor existe cuando todo está en armonía, cuando los planetas están alineados rítmicamente y las estrellas se dejan ver todas las noches en el firmamento, susurrándote al oído palabras encantadas.

Todo fluye más deprisa. El corazón grita y su grito te estremece, porque deseas, amas, quieres, anhelas, sueñas… con esa persona tan especial. El corazón se hace escuchar y paras unos minutos para prestar atención a lo que te quiere decir. Y sientes los suaves aleteos de un millón de mariposas dentro de ti, mariposas que quieren volar. Y vuelas. Mueves las alas en busca de esa persona, la misma persona que está tan cercana sin estar presente, la misma persona que está tan cerca con sólo cerrar los ojos.

Todo lo que te rodea tiene otro color, todo se torna más luminoso, casi intentando alcanzar esa perfección y te sientes más cerca de la felicidad.

Escuchas acordes musicales en el aire que te acaricia el rostro cada mañana, oyes las melodías prohibidas de todo aquello para lo que no se han inventado aún las palabras.

Toda la belleza del mundo se encuentra ante tu mirada anhelante y te preguntas cómo no habías visto antes toda esa belleza cuando en realidad siempre has estado aquí. Pero bien cierto es que esa belleza antes no existía y ahora sí. Entonces comprendes que algo ha cambiado dentro de ti. Quizás es esa magia, quizás es esa persona, quizás es la voz del corazón que quiere entonar su dulce canción de amor. Sientes que has renacido. Y esto antes no era así, pero tampoco recuerdas cómo era antes. Porque ahora no existe pasado ni futuro, sólo existe el momento actual, ese mismo que se encamina a morir para emerger de nuevo en el minuto siguiente, sin terminar de morir nunca, burbujeando dentro de ti en todo momento. Encuentras belleza y, al sentirte en armonía con el mundo, intentas darle lo mismo que él te da a ti, por eso te conviertes en creadora de belleza.

Y flotas sobre el océano oscuro de sus ojos, esos mismos ojos en los que quieres perderte por toda la eternidad, esos mismos ojos que miras de soslayo, esos mismos ojos que te llevan a amarle tanto.

Cada minuto late en tu corazón como si verdaderamente fuera el último. El tiempo se congela, se para, se difumina. Y comprendes que, en cualquier lugar lleno de gente, sólo existirá una persona. Y el imán que hay en tu corazón sabrá si está la persona amada en aquel lugar y buscará caminos infinitos hasta encontrarse con él, aunque las válvulas de ese reloj palpiten tan deprisa que dé la sensación de que en cualquier momento podría explotar.

Y quieres a todo el mundo que te rodea. Tus labios esbozan una sonrisa radiante desde que abres los ojos cada mañana hasta que los cierras cada noche. Porque también en los sueños aparece él.

Nunca llegas a decir ‘no’, sino ‘podría ser’, pues nada es imposible. Cuando se ama hay una fuerza interior que emana de una fuente de poder. Y esa fuerza sólo aparece cuando el corazón bombea más deprisa.

Te das cuenta de que existe amor cuando comprendes que darías todo por la persona amada.

Y VIVES. Porque todo es más intenso, más profundo, más especial.

Descubres que el amor existe cuando comprendes que has conocido a un ángel.

Me cuesta reconocerlo, pero yo me siento así. Me cuesta admitir que en mi vida hay tanto amor, pero sin duda alguna lo hay. Ante las evidencias no puedo negarlo. Yo no quería amar, no lo busqué, y ahora me encuentro flotando en unos sentimientos que me cuesta controlar a duras penas. Pero, en favor del amor, diré que sentirse así es algo muy hermoso.

Amo, luego existo.

No hay comentarios: