lunes, noviembre 30, 2009

Se llama anhelo

Es esa necesidad de ver a alguien después de mucho tiempo, buscarle entre la gente, favorecer un encuentro, mezclarte en su mundo como si el resto no importara...
Esta tarde anhelaba algo. De hecho, tanto lo anhelaba que, si bien iba a esperar a última hora, el ímpetu ha ganado la batalla y no lo he pensado dos veces para adelantarme en el tiempo.
El anhelo... ¡palabra tan enigmática! Sólo aparece ante la necesidad vívida de alguien a quien necesitas redescubrir en cada minuto, con quien perderías la noción del tiempo, con quien te irías al fin del mundo si hiciera falta. Llega un momento en que tienes que convencerte que él es real, que no es fruto de tu imaginación, y es entonces cuando aparece ese anhelo en todo su esplendor.
El anhelo que te encamina hacia los lugares insospechados, algo más fuerte que un deseo te arrastra contracorriente, sin pararte a pensar en las consecuencias, pero habiendo recibido un pedazo de esa tranquilidad contagiosa que emana de él. Y esa dulzura arrebatadora que corta la respiración.

Sé que hoy soñaré con él.

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