
Es sorprendente cómo a veces podemos sentir tan cercanas a personas a las que no vemos nada durante mucho tiempo y cómo podemos sentir el distanciamiento con aquéllos que vemos a diario. Supongo que son vínculos invisibles que nos dirigen por caminos que están ocultos a la vista. Una parte de nuestra alma ha estrechado lazos con alguien y resulta imposible romper las ataduras. A veces ni siquiera sientes el deseo de romper ese vínculo.
Creo que me encuentro en una encrucijada.
El sol sigue saliendo cada día, como siempre, pero hace días que dejé de notarlo.
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