viernes, noviembre 20, 2009

Sopor, por no decir sueño

A las ocho tenía intenciones de salir hoy, hora y media más tarde estaba dormida con el libro abierto sobre la cara, que ha venido a despertarme mi hermano para ir a cenar. Ahora no me apetece maquearme para salir de fiesta; lo dejaré para mañana, siempre y cuando tenga hecha la maleta para la tarde, puesto que el domingo que levantaré a la hora de comer y el autobús me sale por la tarde.
La verdad es que en mi interior siento un enfrentamiento entre sentimientos opuestos: uno, que pugna por obligarme a ir de fiesta, verle acaso, sólo que falta algún aliciente que tenía antes y del que ahora carezco; el otro, el que me empuja a ponerme el pijama y dormir, descansar por fin, sin tener que madrugar mañana. Pesa más este último. Sea.

Me siento, en cierto modo, desganada.

No hay comentarios: