sábado, noviembre 07, 2009

Una siesta de mil horas

En la medida en que he podido concentrarme después de comer en la lectura del último libro de Dan Brown, he conseguido pillar el hilo hasta que he empezado a sentirme infinitamente cansada. Y me he quedado dormida, sin más. Sin pensar en nada. No me gustan las siestas, pero hoy la necesitaba. Al menos, mientras duermo no pienso, lo que en cierto modo en el momento actual me viene mejor que estar despierta. He dormido durante dos horas largas, lo que equivale a decir que esta noche me costaría mucho conseguir dormir, en caso de que me quedara en casa. Sin embargo, no puedo quedarme. Aunque no tengo muchas ganas de fiesta, es peor que no salga, aunque de fiesta no esté al 100%, al menos servirá para despejarme. Si le veo -que no lo creo- ésa será otra historia.

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