
A las dos y media me apetecía poco coger el coche y marchar a comer a casa, así que he optado por comer algo rápido en el Gambrinus, lo que equivale a encontrar, si cabe, otras imágenes y otros recuerdos que necesito evitar a toda costa (imposible). De hecho, cuando iba he mirado hacia atrás para comprobar si su coche seguía o no.
Hoy he comido patatas bravas. Extraño, pues casi nunca como patatas, pero hoy apetecían.
Me he dado cuenta de que esta ciudad está plagada de recuerdos suyos. Es relativamente sencillo dejar vagar a la imaginación, que enseguida encuentra una conexión con algún momento del pasado y donde, por lo general, aparece él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario