domingo, noviembre 29, 2009

Llueve en Roma

Me quedan varias horas de espera en el aeropuerto de Fiumicino. Vaya decepcion al aterrizar y encontrarte con que esta lloviendo. Imagino que en Madrid sera por el estilo. Es decepcionante porque hoy en Malta hacia sol y calor, como toda la semana que acaba. He tenido que cambiar las gafas de sol por una chaqueta de entretiempo que no tuve ocasion de utilizar en Malta.
Por cierto, me he cabreado con una policia en el aeropuerto de Luqa, porque no me dejaba pasar con el vino. De hecho, me lo ha requisado. Menos mal que no me salio caro, pero aun asi, me pregunto: Que importa que lleve vino comprado en una licoreria de Malta que licor de limon comprado en el Duty Free del aeropuerto? Y no, en la maleta no queria llevar el vino (solo eran dos botellas), facturarlo me iba a salir mas caro que lo que me costo, asi que he preferido que la policia con cara de ogro me lo requise y se lo tome en una magnifica cena esta noche a mi salud. Si bien es cierto, en el Duty Free he preguntado si me iban a dejar subir las dos botellas nuevas on board y me han dicho que si. De hecho, no he tenido problemas y lo tengo hermeticamente cerrado con el destino final: Madrid-Barajas. Que conste que la policia maltesa, despues de requisarme las dos botellas de vino, tambien me ha registrado todo el bolso. Y eso ya me ha sentado como una patada en el estomago.

2 comentarios:

Carol dijo...

Sep, aquí está lloviendo bastante desde ayer. Yo agradezco algo de fresco ya, que hasta la semana pasada ibamos en manga corta por estos lares.
Algunas normas de los aeropuertos son de lo más absurdas, pero mira, lo mejor es no buscarse líos. Si te las requisan, pues te las requisan y ya está. La próxima vez, si quieres intentarlo de nuevo, en la tienda que las compres comenta que vas a volver en avión, e igual ellos te ponen un precinto (como en el Duty Free), con el que te permiten subirlas en avión. Por intentarlo...

Saludos!!!

K dijo...

Me cabreé porque al final subí alcohol al avión, sólo que comprado en el Duty Free.
En la tienda pedí una caja explicando que tenía que volar, pero sólo tenían cajas los vinos extranjeros, tales como españoles y franceses.
Da igual. Me salía más caro facturar el vino aparte que lo que me había costado. Y, de hecho, enseguida lo reemplacé por licor de limón, dos botellas de vino que han volado conmigo en dos aviones diferentes -precintadas, eso sí- y que han dormido conmigo en un hotel madrileño y han llegado a casa después de varias horas de autobús.
Y me pregunto: ¿Qué diablos más dará que lleve dos botellas de vino tinto compradas en La Valletta que dos botellas de licor típico maltés comprado en el Duty Free, si todo es alcohol? Digo yo que si la prohibición en el control: "Está prohibido subir alcohol a la cabina", por qué al final se puede subir alcohol del Duty Free. Es una contradicción absurda. Lo que no iba a hacer es meter las botellas con la ropa en la maleta, por los posibles golpes que pudieran recibir en los aeropuertos y, además, si es que no me cabían.

En fin. Se ha acabado el viaje. Acabo de llegar a casa.