
Ayer me costó conciliar el sueño, aunque al final conseguí sumergirme en la lectura. Leí y leí hasta que los párpados no daban más de sí y empezaban a cerrarse solos. Tanto que me quedan unas doscientas páginas para terminar, es decir, en dos días me lo pulo.
Ayer escuché dar las dos en el campanario. Hoy será más de lo mismo. Me costará no tanto conciliar el sueño como concentrarme en lo que lea.
Ayer soñé con él, pero era un sueño diferente: estaba inundado de tristeza. Y no considero oportuno hablar del contenido del mismo.
Mañana será otro día, posiblemente sea otro día sin color, otro día que pasará.
Como ese tren que pasa y que no vas a coger...
2 comentarios:
Juju, creo que vamos más o menos igual. Voy por el capítuo 92 ^^. Ya hablaremos, que tengo ganas de saber que te parece el libro.
Saludos!!!
A mí me toca el 106. Acabo de mirarlo, que tengo el libro aquí para leer al mediodía. En ese intervalo que nos diferencia vas a leer algo muy muy drástico, ya verás. Algo de tener pesadillas.
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