
Yo tardé mucho en ver las películas de La guerra de las galaxias. No me llamaban la atención. Para los disfraces de Nochevieja siempre propongo el de la reina Amidala, pero a mis amigas les tengo que explicar quién es, porque no han visto las películas. Quizás algún día. Para mí es un disfraz sin más, aunque si lo llevara en el estreno de una de las películas de la saga rozaría el frikismo.
Y hablando de frikis, leyendo me he enterado de que en la catedral de Washington (National Cathedral) hay una gárgola de Lord Vader. Como no me lo creía lo he comprobado, y así es. La gárgola existe.
En cierto modo me recuerda al astronauta de la catedral de Salamanca. Es la firma del escultor (en el caso de Salamanca, del restaurador). Igual es que lo veo más normal: un astronauta como símbolo de los adelantos del hombre. Pero Lord Vader es pura ficción, está sacado de la gran pantalla. Estoy obnubilada.
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