De noche, el aeropuerto también está dormido, tanto como los pasajeros que están de paso. No hay un lugar en toda la zona libre para sentarse, así que muchos recurren al suelo. Yo prefiero ir a una cafetería que parece estar abierta toda la noche. Ya llevo dos cafés. Espero poder aguantar sin tomar otro hasta que no haya pasado el control y ya no tenga que cargar con la maleta. Creo que voy a relacionarme; he visto antes a un chico que parecía italiano. Pero mejor no: ya se sabe la fama que tienen los italianos, ya conocí a varios cuando estuve en Roma.
Lo peor de la madrugada, lo que verdaderamente se hace eterno, es este momento... las próximas dos horas, cuando todo el mundo duerme... Lo que daría por proteger los sueños de esa persona...
Iré a tomar el aire fuera.
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