lunes, noviembre 09, 2009

Un minuto de humor

La semana pasada me pasó algo gracioso, sobre todo cuando R. y B. vinieron hasta donde yo estaba preguntando a quién estaba poniendo a parir. Intento no decir tacos, pero ese día me salieron sin darme cuenta.
Con la ventana abierta había entrado un bicho muy raro, tan grande como una moneda de las antiguas 500 PTA. Tenía un ligero parecido a una libélula, pero en feo. Era como una patilarga araña marrón con alas, pero con alas de libélula. El bicho estuvo mofándose a mi alrededor, sobrevolando la luz. Salté de la silla y cogí el primer papel que pillé -en estas ocasiones ese papel suele ser algo importante que es mejor no arrugar- y empecé a perseguir al bicho volador sin éxito, mientras le decía: "Hp. (abreviatura repetida hasta el infinito en diez minutos de palabras mayores que no me apetece decir ahora), ven aquí; pero será Hp.", etc. Tanto lo repetí que B. vino a preguntarme a ver si me ocurría algo y le señalé el bicho, que ya no volaba, sobre la alfombra. Ella empezó a reírse. Luego llegó R. y me preguntó a qué venían tantos tacos. Y cuando le expliqué que había un bicho muy raro empezó a reírse también a mi costa.
Luego vi un papel arrugado a mi lado, con el que había matado al bicho. No podía haber sido una hoja que no sirviera, no...
En un calendario que tengo en la mesa pone una frase de Erich Fromm: "Vivir es nacer a cada instante". Me gusta esa frase, lástima que sea tan difícil llevarlo a la práctica. A veces pasamos por la vida sin darnos cuenta de que estamos viviendo. Y tenía que ser en noviembre cuando reparara en que en ese calendario venían citas de famosos. Sólo me quedan dos hojas que arrancar.
Es hora de marchar a casa.

No hay comentarios: