
Lo de esta tarde me ha afectado más de lo que creía. Acabo de mantener una conversación seria con mis padres. Y me he desmoronado. Creo que no sólo ha sido por lo de hoy, sino por todo lo que llevo arrastrando durante toda la semana.
Mi madre me da la razón a mí y mi padre se pone más del lado de mi hermano.
Al final todo se arreglará con unas palabras (y mi hermano tiene mucha labia) y un abrazo, pero el disgusto de hoy no me lo quita nadie.
Y ahora es más difícil que se me pase, pues aunque me asome a la ventana no encontraré el faro que me ha hecho sonreír antes.
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