
"El amor, el amor verdadero, es un tesoro muy preciado. Es doloroso, puede ser incómodo, nos convierte a todos en unos imbéciles, pero es lo que da auténtico sentido a la vida, es lo que da color a la existencia. El amor es lo único que eleva nuestras experiencias comunes a la altura de lo extraordinario".
No es posible... Ese fragmento lo acabo de leer en un libro e inevitablemente me he sentido identificada: empezar cada día con una sonrisa pensando en él, disfrutar de cada momento, el deseo de verle, sentirme pletórica, llena, viva; ver todo de un color brillante, aunque esté nublado, no ver nunca los problemas, sino la solución a los mismos... Me niego a creer que realmente sienta amor por él, pues eso es cosa de dos personas y de mucho tiempo, se necesita compartir experiencias juntos.
Ayer me sentía algo susceptible porque no sé absolutamente nada de él. Hoy me debato en si decirle que me voy mañana o no, aunque sé que no lo haré. Tengo una terrible necesidad de él, de verle, de tocarle, de mirarle a los ojos, de escucharle, de esos magníficos momentos que me brinda con su presencia. De no haberme quedado dormida ayer, posiblemente hubiera salido (me estuvieron esperando, pero falté a mi palabra de salir) y seguramente le hubiera visto. Los sábados no suelo verle.
Sin embargo, ahora, al quedarse mi mirada atrapada en ese párrafo me he sentido incómoda y siento un terrible deseo de llorar.
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