martes, noviembre 10, 2009

Cada minuto cuenta

Después del café de media mañana he conseguido, al fin, centrarme, lo que es de agradecer. He terminado echándome unas risas en Correos, que al final han terminado vendiéndome lotería de Los Milagros del Santo. Con todo, bajaré a sacar dinero porque me he quedado a dos velas.
A cada minuto que pasa le siento más próximo, como si estuviera embebiendo todo de él por última vez, pero también más lejano. Es contradictorio.
Intento sonreír, aunque mis sonrisas actuales son hipócritas. Pero, ¿por qué iba a reflejar el espejo del alma cuando no deseo que el resto de la gente descubra mi estado de pesar?
¿Para qué voy a reflexionar sobre los hechos acontecidos en los últimos días si considero que cada minuto de mi vida debe contar como tal y no como parte de algo que me podría estar destruyendo?
Me gustaría haberle dicho tantas cosas... Debería habérselas contado hace tiempo, ahora ya es tarde para decir nada. A no ser que esté equivocada, que todo es posible.
Hoy se van sucediendo hechos concretos de los meses pasados. Si colocara en una balanza todos esos momentos y lo que ocurrió el viernes por la noche... deberían pesar más los primeros. Pero me da la sensación de que no es así.
En este momento me siento un poco a la deriva, esperando que el huracán pase cuanto antes, a sabiendas de que no será hoy, ni mañana, ni la próxima semana... porque necesito mucho más tiempo. Cada minuto que pasa es más pesado que el anterior.

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