
“Y la Tierra, escuchando los lamentos de Dafne, se apiadó de ella y la convirtió en árbol”.
Esta mañana pensaba que mi corazón se iba a convertir en astillas secas. Me sentía como Dafne al convertirse en árbol y, de hecho, pensaba que podía ocurrir algo parecido. Sin embargo, qué lejos de la realidad; en realidad siento que mi corazón late aún más fuerte y que ha florecido. Florece porque ama y el amor también a veces conlleva dolor.
Esta mañana quería encerrar mi corazón con llave, para que no se rebelara, para silenciarle, pero he comprendido que ha crecido y que no hay recipiente en este mundo donde pueda encerrarle.
Lo abstracto, y aquí entran los sentimientos, no pueden medirse ni describirse, ni siquiera nos podemos acercar a su magnitud. Podemos hacernos una ligera idea, nada más.
“El amor es una fuerza salvaje.
Cuando intentamos controlarlo, nos destruye.
Cuando intentamos aprisionarlo, nos esclaviza.
Cuando intentamos entenderlo,
nos deja perdidos y confusos”.
*Mitología clásica: Dafne
Soy yo… cuando me mira a los ojos, cuando me escondo tras su mirada, cuando me oculto tras mi silencio. Quiero que me escuche aun cuando no le hable, pues sólo cuando callo sé decirlo todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario