
Cuando digo que me gusta trabajar con gente joven, lo digo en serio.
Hoy ha venido a vernos un visitante agradable, para mí es agradable porque he abierto la puerta como si no conociera a la otra persona y me he quedado mirando fijamente aunque ya sabía quién era desde que ha aparecido en el visor del telefonillo. ¿Qué buscaba en él: rasgos similares, una mirada parecida, que hiciera los mismos gestos...?
¿Se lo dirá a la otra persona...? ¿Algo como que le ha abierto la puerta alguien que le observaba fijamente...? Buscaba el parecido y no podía desviar los ojos.
Creo incluso que hasta me he ruborizado.
Es hora de ir a casa.
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