Tal y como llevaba deseando toda la tarde, he vuelto al mismo árbol donde me senté el domingo pasado, he disfrutado del caer de la tarde entre diversos ruidos campestres y las últimas luces del día, entre las innumerables fragancias naturales que tonifican los sentidos y la tranquilidad de pensar en la única persona con la que me gustaría compartir todo eso.
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